Vero Boquete, reconocida futbolista internacional, se ríe cuando le preguntamos qué conexión tiene ella con una revista como la nuestra y responde claramente a “Vero Boquete le gusta la gastronomía y le gustan los vinos”. Actualmente afincada en la Toscana, concretamente en Florencia, deja claro a lo largo de la conversación que Galicia le pesa mucho pero que le encanta viajar y, allá donde va, le gusta conocer lo típico de cada país. Reconoce que “cualquier comida mejora con un buen vino”. Nos adentramos en su faceta profesional y la conocemos más personalmente a través de esta entrevista.
¿Cómo llega Vero Boquete a dedicarse profesionalmente al fútbol?
Llego a ser profesional de una manera inesperada porque crecí sin saber que ser futbolista profesional era una opción para mí. En el momento que supe que en otros países había competiciones mundiales, eurocopas … Desde ahí tuve siempre en mente llegar al máximo nivel, y las cosas fueron llegando paso a paso.
Si le contáramos a la Vero Boquete de niña hasta dónde has llegado, ¿se lo creería?
Evidentemente no, no se lo creería porque nada de lo que he vivido, o estoy viviendo en mi carrera, lo pensaba cuando tenía 14 o 15 años. Si me dicen que iba a jugar en 8 países distintos no me lo hubiese creído; que iba conseguir los títulos o éxitos que he conseguido tampoco me lo creería.
Como decía, llegué a ser profesional de una manera que no era esperada pero que fue poco a poco. Creo que todo lo que he ido viviendo en mi carrera me ha ido sorprendiendo y eso es también una parte bonita de la vida.
Dices que tú has crecido sin referentes jugadoras, ¿qué significa para ti haber cambiado esto para las futuras generaciones?
Seguramente es uno de los mayores éxitos de mi carrera. Saber que ahora hay niñas que empiezan a jugar, que están jugando o tienen alguna relación con este deporte porque me han visto jugar, o han sabido algo de mí o de mi carrera… Creo que eso tiene un impacto en la vida de mucha gente. Para mí ese es uno de mis mayores éxitos de mi carrera.
Lo he vivido siempre como una responsabilidad porque ser referente es una responsabilidad que me ha motivado día a día, y que lo sigue haciendo, así que lo disfruto también.
Hablar de propósitos en marzo, quizá ya va algo tarde, pero ¿qué retos tienes para este año?
Para lo que queda de temporada, el intentar conseguir la clasificación para la Champions y, como ya estoy en el final de mi carrera, disfrutar de todo lo que estoy casi viviendo a mayores: disfrutar del final de temporada, decidir si habrá una nueva y poder disfrutar un poquito más de mi deporte.
¿Cómo es Vero Boquete fuera del campo?
Soy muy de viajar, he vivido en 8 países, pero he viajado mucho más. Allá donde voy, me gusta conocer sus comidas, sus bebidas, lo típico de cada país y, en el caso del vino, cualquier comida mejora con un buen vino.
Cuando estoy en el extranjero disfruto mucho de eso. Depende, de la zona en la que estás, la comida típica, el vino típico… le da siempre un plus a toda esa experiencia. Soy de probar cosas nuevas, de disfrutar de lo que me ofrece cada lugar y dejarme sorprender con todas esas nuevas cosas que pruebo.
En el fútbol, como en el vino, tanto el cuidado de la uva pensado como la técnica, como el tiempo para ir mejorando por maduración marcan la diferencia. ¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva en tu desarrollo profesional a lo largo de los años?
Pues como bien dices, como el vino, el vino mejora año a año. Yo creo que, dentro del fútbol, y en mi carrera en concreto, el pasar el tiempo y tener diferentes experiencias en distintos campeonatos te hace entender el deporte mejor. También, me hace conocer mi cuerpo mejor, gestionar mejor los altos y bajos de una temporada, o incluso de un partido.
En ese sentido, en mi carrera, incluso ahora, a la edad que tengo, estoy disfrutando de estar al máximo nivel y con esa comparación que has hecho con el vino… Siempre digo de broma que mejoro con los años. Al final los deportistas sabemos que hay un final, que llegará un momento esa curva irá para menos, pero sí que hay algunos años que puedes disfrutar de todas esas experiencias vividas a lo largo de la carrera.
Actualmente vives en Italia, ¿qué te llevas de tu paso por este país?
En lo deportivo me llevo seguir consiguiendo objetivos, No he podido ganar un título aquí, he perdido dos finales, pero he conseguido devolver a la Fiorentina a jugar en Champions League y poder jugar finales, que eso también es importante. También conocer un estilo de fútbol distinto, de entrenamiento distinto a lo que me he adaptado una vez más.
Ahora tengo la suerte de vivir en la Toscana, de poder vivir en Florencia, la variedad de vinos aquí es fantástica y la calidad es fantástica, pero hay también muchas otras regiones. Me gusta poder encontrar todas esas particularidades y poder informarte más, porque no soy una experta, así que saber un poco más. Cada vino te cuenta una historia del lugar y eso también es algo que me sorprende aquí en Italia.
Galicia es tierra de vino, pero también de buenos deportistas. Si te propusieran una cata, ¿con quién te juntarías para disfrutarla?
(Se ríe) Es una muy buena pregunta. Es difícil quedarse con algunos deportistas gallegos porque, por suerte, tenemos muchos y buenos, y los hemos tenido a lo largo de toda la historia.
Creo que haría una mezcla de experiencias, buscaría algún deportista que no he podido disfrutar en su prime, seguro Gómez Noya estaría ahí porque ha sido uno de mis referentes, aunque no sea dentro de mi deporte. Y buscaría también a la gente más joven. Esa mezcla la hemos tenido siempre en Galicia, incluso fuera del deporte, lo de pasar las tradiciones, de abuelos y abuelas a padres y madres y a los nietos. Una cata de vinos con esa mezcla de diversidad es lo que más me gustaría.
¿Qué momento es el perfecto para ti para descorchar una botella y disfrutar de un buen vino? ¿Cuál sería ese vino?
Soy más de vino tinto que de vino blanco. Soy más de pescado que de carne. Es difícil para mí quedarme con uno. Intento acompañar lo que como con el vino más adecuado. A veces sí que me da fastidio tener que acompañarlo con el vino que corresponde.
Un buen momento sería un atardecer en Galicia en cualquier sitio de mar, a poder ser. Abrir una botella de un buen vino y poder disfrutar con un buen queso y jamón, sería lo mejor, y lo que más echo en falta muchas veces.





