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Diez Siglos logra 97 puntos en los Decanter World Wine Awards 2026 con su vino de autor 1985

El reconocimiento internacional avala la recuperación de una tradición histórica de Serrada basada en la crianza oxidativa en damajuanas al sol. Junto al Gran Bacchus de Oro que obtuvo en marzo, se trata de la segunda distinción internacional que esta referencia recoge a los pocos meses de su lanzamiento

La bodega Diez Siglos ha obtenido 97 puntos, Platino, en los Decanter World Wine Awards 2026 con su vino de autor 1985, una de las elaboraciones más singulares de la región y una firme apuesta por la recuperación del patrimonio vitivinícola de Serrada.

La puntuación concedida por el jurado del prestigioso certamen internacional sitúa a 1985 entre los vinos españoles más destacados de esta edición y supone un importante respaldo al trabajo desarrollado por la bodega para rescatar una forma de elaboración prácticamente desaparecida.

El éxito en Decanter llega apenas tres meses después de que 1985 fuera distinguido con un Gran Bacchus de Oro en el Concurso Internacional Bacchus. De este modo, el vino de Diez Siglos encadena dos de los reconocimientos más importantes del panorama vinícola internacional apenas medio año después de su llegada al mercado, consolidando el acierto de una apuesta enológica tan singular como ambiciosa.

«Este reconocimiento en Decanter, junto con el Gran Bacchus de Oro, demuestra que la autenticidad, el respeto por el origen y la paciencia siguen teniendo un enorme valor en el mundo del vino», señala Antonio de Íscar, CEO de Diez Siglos. «1985 nace de la historia de nuestro pueblo y de la voluntad de preservar una forma de elaborar vino que forma parte de nuestra identidad».

Edición limitada a 900 botellas

El vino está elaborado exclusivamente con uvas verdejo procedentes de viñas plantadas en 1985 y sigue un proceso de producción artesanal que incluye un año completo de crianza oxidativa en 120 damajuanas expuestas al sol y 24 meses posteriores en barricas de roble francés bajo un sistema inspirado en las tradicionales soleras.

Lanzado al mercado en una edición limitada de tan solo 900 botellas, 1985 representa la unión entre tradición, conocimiento enológico y territorio. Su complejidad aromática, estructura y personalidad han convertido a este vino en una de las referencias más exclusivas de la bodega.

Para Laura Rubio y Noelia Santamaría, enólogas y responsables técnicas del proyecto, la valoración de 97 puntos obtenida en Decanter confirma el potencial de un vino concebido para respetar los ritmos naturales de elaboración y recuperar la esencia de los históricos vinos envejecidos de Serrada.

Esta segunda medalla supone un nuevo reconocimiento a la capacidad de innovación de la viticultura española cuando se apoya en sus raíces históricas. Lo que comenzó como un ejercicio de recuperación patrimonial se ha convertido ahora en un vino admirado por algunos de los expertos más influyentes del sector.