El broche de oro de la temporada estival en la bodega Vía Romana colgó el cartel de completo, uniendo la música en directo de De Vacas y el ritmo de The Palangans en una noche inolvidable.
El pasado 28 de agosto los esperados últimos rayos de sol del verano comenzaron a esconderse tras las escarpadas laderas del valle del Miño dejando paso a una luna llena que iluminó una noche dónde quedó claro que la última gran cita de Noites Méndez-Rojo 2026 iba a ser una despedida por todo lo alto.
La emblemática terraza de la bodega Vía Romana, ubicada en el corazón de la Ribeira Sacra, volvió a llenarse por completo para celebrar el cierre de su ciclo estival.
Con un aforo totalmente completo, el evento demostró una vez más el enorme interés que despierta esta iniciativa, atrayendo a numeroso público que no quiso perderse la oportunidad de vivir una experiencia exclusiva. Fiel a su filosofía “Entre Música e Viño”, la organización apostó firmemente por mantener el formato que define al proyecto desde su nacimiento: un evento íntimo, sumamente cuidado y diseñado para disfrutarse con total tranquilidad, lejos de las masificaciones. Una apuesta por la autenticidad que demuestra que la cultura, el vino, la gastronomía y el impresionante paisaje de la Ribeira Sacra pueden fusionarse de una manera totalmente diferente.
Una noche de directo, humor y conexión con el público
La velada arrancó con sesión de los chantadinos The Palangans, quienes abrieron boca para seguir con la actuación en directo de De Vacas, el reconocido cuarteto musical gallego que conquistó a los asistentes desde los primeros acordes con su divertido estilo, su frescura y su complicidad sobre el escenario. Su directo consiguió que el público cantara y se entregara por completo en una de las terrazas más singulares del panorama vitivinícola de la Ribeira Sacra. Tras ellos, el relevo en la cabina lo tomaron The Palangans, los encargados de transformar la bodega en una auténtica pista de baile al aire libre y de hacer vibrar a todos los presentes hasta el último minuto.
La cercanía volvió a ser la gran protagonista de la noche. Al igual que en la cita inaugural del verano, la sintonía entre los artistas y los asistentes fue total, compartiendo confidencias, copas y sonrisas en un ambiente distendido que difumina la barrera entre el escenario y el público, reflejando el verdadero espíritu integrador de Noites Méndez-Rojo.
La panorámica limpia del cañón del Miño y una tarde perfecta acompañaron una noche que se prolongó bajo la luna, previo eclipse parcial de luna, dejando una estampa difícil de olvidar para todos los que allí se dieron cita.
Vino, gastronomía y el valor de la viticultura heroica
Como ya es tradición en el ciclo, los asistentes pudieron brindar con las diferentes referencias de la familia bodeguera Méndez-Rojo, ensalzando el valor de la viticultura heroica que caracteriza a la zona y disfrutando de los matices de los vinos gallegos de primera calidad en su propio entorno de origen. A ellos se sumó en esta ocasión la propuesta de DiverVinos de ViniGalicia, que presentó propuestas refrescantes.
La propuesta vinícola estuvo perfectamente arropada por una excelente oferta gastronómica. El catering de A Faragulla volvió a deleitar al público con sus cuidadas elaboraciones, mientras que La Central Heladera aportó el toque dulce con su selección de helados artesanales. completando un despliegue culinario de primer nivel.
Un ciclo consolidado que mira al futuro
Para la familia Méndez-Rojo, este cierre de temporada supone la consolidación definitiva de un proyecto que no para de crecer sin perder un ápice de su esencia familiar y artesanal. «Ver la respuesta de la gente, cómo disfrutan de nuestra tierra, de nuestros vinos y de la cultura en un entorno tan mágico como Vía Romana es la mejor recompensa al esfuerzo de todo nuestro equipo», señalan desde la organización. Tras el éxito cosechado este verano en la Ribeira Sacra, el ciclo ya mira hacia el futuro con el firme objetivo de seguir expandiendo esta filosofía exclusiva a otras denominaciones de origen de la mano de sus bodegas Terriña (D.O. Valdeorras) y Vía Atlántica (D.O. Rías Baixas).




