El chef Stéphane Andrieux alcanza 25 años consecutivos con estrella Michelin, consolidando una de las trayectorias más sólidas de la alta gastronomía francesa. El 24 de septiembre, el Château de la Treyne reunirá a tres generaciones de talento culinario en una cena única a seis manos junto a Didier Clément y Baptiste Moura.
En el corazón del suroeste de Francia, donde el río Dordoña dibuja curvas lentas entre acantilados y bosques centenarios, el Château de la Treyne celebra un hito que trasciende lo gastronómico para convertirse en legado: 25 años consecutivos de estrella Michelin para su chef ejecutivo, Stéphane Andrieux.
Miembro de la red Relais & Châteaux, el alojamiento encarna ese único equilibrio entre patrimonio, naturaleza y arte de vivir. Aquí, la cocina no es un gesto aislado, sino una prolongación del paisaje: los productos llegan del huerto ecológico que abastece la casa, de los mercados del Périgord, de los bosques de trufa y de los ríos que rodean la propiedad. Cada plato nace en continuidad con un territorio que marca el ritmo de las estaciones.
En este entorno suspendido entre cielo y agua donde los jardines a la francesa diseñados por Édouard André se abren al valle y el bosque privado envuelve la propiedad en silencio, la gastronomía adquiere una dimensión casi contemplativa. Comer en la terraza frente al río, en el salón histórico de techos artesonados o en la intimidad del Green Lounge no es solo una experiencia culinaria, sino una inmersión en un paisaje vivo.
Tres generaciones, una misma pasión: una cena a seis manos en septiembre
Para celebrar este aniversario excepcional, el Château de la Treyne acogerá el próximo 24 de septiembre una cena única a seis manos que simboliza la transmisión viva del saber culinario, por solo 196 € por persona.
El chef Stéphane Andrieux compartirá cocina con su mentor, Didier Clément, antiguo chef con dos estrellas Michelin, cuya influencia marcó profundamente su formación y su visión de la alta cocina. A ellos se sumará Baptiste Moura, joven chef de 30 años, antiguo aprendiz del château, que representa hoy la nueva generación brillante de la gastronomía francesa tras haber sido distinguido este año con una estrella Michelin.
Esta reunión excepcional no será únicamente una cena, sino un diálogo entre tiempos: la memoria, la herencia y la renovación. Un encuentro donde la técnica se cruza con la emoción, y donde cada pase de cocina se convierte en un gesto de transmisión.
El arte de vivir como escenario gastronómico
El Château de la Treyne no es un simple telón de fondo, sino un actor esencial de esta historia culinaria. Sus 120 hectáreas de bosque privado, su huerto ecológico cuidadosamente cultivado y sus jardines clásicos franceses forman un ecosistema donde la gastronomía encuentra su origen natural.
Los ingredientes llegan desde muy cerca: huevos frescos, miel propia, hierbas aromáticas y verduras de temporada que crecen a escasos metros de la cocina. En invierno, la trufa marca el ritmo de los menús; en verano, la luz del río transforma cada servicio en una escena distinta.
En este lugar donde la piedra medieval convive con la ligereza del paisaje, cada comida se convierte en una forma de contemplación. Y cada celebración, como esta cena de septiembre, reafirma la vocación del château: preservar la excelencia no como un punto de llegada, sino como un camino que se transmite.





