“Las sensaciones para la campaña de vendimia de este año son optimistas, después de años de una fuerte sequía”

Xavier Pié es presidente del Consell Regulador de la DO Catalunya desde el año 2007, relevando entonces a Carles Andreu. Desde su elección ha trabajado para posicionar las 38 variedades autorizadas en el mercado catalán, español e internacional. Explica a Cepas y Vinos los retos que afrontan las bodegas, como la sequía o el cambio climático, así como los desafíos de un mercado altamente competitivo que cada vez valora más vinos no solo con carácter, sino historia e identidad.

¿Cuáles son las variedades de uva predominantes dentro de la DO Catalunya, tanto en variedades autóctonas como foráneas?

La DO Catalunya cuenta con 38 variedades de uva autorizadas, tanto autóctonas como internacionales, aunque sólo 12 de ellas concentran el 95% de la producción total. Entre las de uva blanca y por este orden, hay: Macabeo, Garnacha blanca, Moscatel de Alejandría, Parellada, Chardonnay y Xarel·lo. Y en cuanto a las tintas, tenemos: Garnacha tinta, Ull de llebre (Tempranillo), Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Samsó (Cariñena).

¿Qué estilos de vino se elaboran mayoritariamente en la DO Catalunya y qué perfil organoléptico los caracteriza?

Son vinos de marcado carácter mediterráneo, de corte moderno e innovadores. En términos generales presentan un color atractivo, con una intensidad aromática media -alta, a fruta madura, bastante estructurados y de acidez moderada. La DO Catalunya es una DO que ofrece una gran diversidad de vinos, en los que encontramos vinos blancos, rosados y tintos, principalmente. También vinos de aguja y vinos de licor. En cuanto a su reserva, podemos hablar de referencias tipo crianza, reservas y grandes reservas, con una estada mínima en barrica, en el caso de los tintos que va de los 6 a los 12 o los 24 meses, y un período de envejecimiento total de 2, 3 o 5 años respectivamente. También podemos encontrar vinos de aguja y de licor. Los vinos de la DO Catalunya, en su heterogeneidad, ofrecen la máxima expresión de estas variedades con cupajes insólitos de acuerdo con las múltiples opciones que ofrece la DO y el amplio abanico de variedades de uva autorizadas. Las variedades de cultivo tradicional en Catalunya se conjugan frecuentemente con las variedades foráneas implantadas. La diversidad de estilos es reflejo de la riqueza varietal y climática del territorio.

¿Cómo se perfila la campaña de vendimia de este año? ¿Qué sensaciones trasladan las bodegas en cuanto a calidad y volumen de producción?

 Las sensaciones transmitidas por las bodegas de la DO Catalunya para la campaña de vendimia de este año son en general optimistas, después de años de una fuerte sequía. Se prevé una cosecha de buena calidad y de mayor producción, con uva sana y bien equilibrada, gracias a una climatología favorable en muchas zonas, aunque condicionada aún a la disponibilidad hídrica y la evolución de temperaturas durante las semanas que faltan hasta la vendimia.

¿Cuáles son los principales destinos comerciales de los vinos de la DO Catalunya, tanto a nivel nacional como internacional?

A nivel nacional, los vinos de la DO Catalunya tienen una buena implantación en la restauración catalana y una presencia creciente en cadenas de distribución de ámbito estatal. En el ámbito internacional, la DO Catalunya mantiene una clara vocación exportadora, con una parte significativa de su producción dirigida a mercados exteriores que valoran tanto su diversidad como su identidad mediterránea. El Reino Unido, los países del norte de la UE (Letonia, Suecia, Dinamarca, Alemania), Canadá, México y Japón figuran entre los principales destinos.

¿Qué papel juega la DO Catalunya como paraguas para bodegas que trabajan en varias zonas vitivinícolas del territorio?

La DO Catalunya permite a bodegas que trabajan en diferentes zonas vitivinícolas catalanas de larguísima tradición elaborar y comercializar vinos garantizando origen, calidad y con una marca conocida y reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras. Esto facilita la flexibilidad para crear ensamblajes con uvas procedentes de distintos territorios, creando un marco más creativo y libre y respetando siempre los estándares de calidad en los que el consumidor confía.

¿Cómo se posiciona la DO Catalunya frente a otras denominaciones del territorio en cuanto a imagen y valor añadido?

La DO Catalunya se posiciona como una denominación moderna, inclusiva y versátil, que promueve la sostenibilidad, la innovación y el vínculo con el territorio. Frente a denominaciones con un enfoque más tradicional o de zona concreta, la DO Catalunya aporta un marco más flexible para la elaboración /embotellado y un valor añadido a través de sus nuevos distintivos como Catalunya Vinyeró o Barcelona Sustainable Catalunya, que refuerzan el compromiso con el medio ambiente y con el producto de proximidad elaborado por el propio viticultor/a.

¿Qué medidas se están tomando desde la DO para reforzar la identidad del vino catalán en los mercados?

La DO Catalunya ha lanzado iniciativas como el distintivo Catalunya Vinyeró, que identifica a viticultores que cultivan, elaboran y comercializan sus propias uvas, aportando transparencia y autenticidad y más información para el consumidor. Asimismo, ha creado la marca Barcelona Sustainable Catalunya, que certifica bodegas comprometidas con la sostenibilidad ambiental mediante estándares rigurosos de reducción de emisiones y uso de energías renovables. Creo que es tas acciones contribuyen a consolidar una identidad sólida y diferenciada para el vino catalán en los mercados.

¿Qué impacto está teniendo el cambio climático en el viñedo catalán y cómo se están adaptando los viticultores de la DO?

El cambio climático está generando retos como el adelanto de vendimias, mayor estrés hídrico y variabilidad en las producciones. Los viticultores y bodegas de la DO Catalunya están adaptándose mediante prácticas como la gestión más eficiente del agua y la energía, la reducción de la huella de carbono, la recuperación de variedades mejor adpatadas, etc… Estas medidas buscan mitigar los efectos del cambio climático, cuidar nuestro entorno y asegurar la viabilidad de las explotaciones y bodegas a medio y largo plazo.

¿Hay líneas de trabajo en marcha para fomentar prácticas sostenibles, ecológicas o biodinámicas en el marco de la DO Catalunya?

Sí, la DO Catalunya está impulsando de forma clara la sostenibilidad. Como apuntaba, e l distintivo Barcelona Sustainable Catalunya establece criterios verificables de reducción de huella de carbono, generación de energía renovable y compromiso con la neutralidad climática. Estas exigencias se traducen en un modelo de producción más respetuoso con el entorno.

¿Qué tendencias detectan en el consumo de vino que estén influyendo en las decisiones de las bodegas?

 En los últimos años, hemos venido observando una tendencia clara hacia el consumo de vinos de proximidad, con historia, identidad y trazabilidad. También crece el interés por vinos sostenibles y ecológicos. Las bodegas están respondiendo a estas demandas con propuestas más transparentes, procesos respetuosos y una comunicación más directa con el consumidor. El vino se valora no solo por su calidad, sino por lo que representa en términos sociales, culturales y éticos. Y resulta evidente también en los últimos tiempos una tendencia creciente a vinos más ligeros y con menor grado. En este sentido, la DO Catalunya ha sido pionera en actualizar su normativa para establecer un marco en el que nuestras bodegas puedan elaborar ese tipo de vinos.

¿Qué importancia se le da a la innovación en la elaboración o en la presentación del producto dentro de la DO?

Puedo afirmar sin dudar que la innovación es una de las señas de identidad de la DO Catalunya. Hay claros ejemplos en la viticultura y en las técnicas en bodega, pero también en la presentación del producto, con etiquetas más sostenibles, envases ligeros o formatos adaptados a nuevos hábitos de consumo. La denominación incentiva esta actitud innovadora como vía para conectar con el consumidor actual sin perder la esencia del territorio.

¿Se percibe un relevo generacional entre los elaboradores o viticultores acogidos a la DO?

Sí, en los últimos años se detecta una incorporación significativa de nuevas generaciones al frente de bodegas familiares o en la creación de nuevos proyectos. Esta nueva hornada de viticultores y elaboradores aporta una visión fresca, con fuerte conciencia ambiental y vocación de calidad. Iniciativas como Catalunya Vinyeró dan visibilidad y respaldo a estos perfiles emergentes que quieren elaborar con sus propias uvas y ofrecer un producto auténtico con identidad catalana.

¿Cuáles son actualmente los principales retos a los que se enfrenta la DO Catalunya, tanto desde el punto de vista productivo como comercial?

Desde el punto de vista productivo, los retos se centran en la adaptación al cambio climático, el control de costes y la mejora continua de calidad. Comercialmente, en un contexto en el que el consumo de nuestra categoría no está en su mejor momento, el desafío está en diferenciarse en un mercado global competitivo, donde es clave aportar valor añadido y reforzar la identidad de origen. La DO Catalunya trabaja para que sus bodegas sean más resilientes, sostenibles y visibles en un entorno cada vez más exigente.

¿Cómo afecta la presión de los precios en origen y los costes de producción a las bodegas de la denominación?

Las bodegas de la DO Catalunya, especialmente las pequeñas y medianas, sufren el impacto de unos costes de producción crecientes en energía, materias primas y mano de obra, mientras los precios en origen se mantienen contenidos. Esta situación tensiona los márgenes y obliga a las bodegas a buscar eficiencia, diferenciación y posicionamiento en valor para sostener su actividad. Creo que los distintivos de sostenibilidad y trazabilidad ayudan a justificar precios que reflejen el esfuerzo y la calidad del producto.