Aunque ya han pasado unos meses no quería dejar pasar la oportunidad de escribir sobre una actividad muy interesante sobre la blanca Lexítima organizada en Negueira de Muñiz por la asociación de Bodegueiros do Navia. Concretamente el 18 de octubre de 2025 pudimos disfrutar del buen saber de los más expertos en la materia, Alejandro Paadín, Tonecho Meixide, Jose Crusat y Ricardo Rilo. Todo esto moderado por el que escribe.
Todo comenzó con una breve presentación por mi parte sobre la situación actual de las elaboraciones especiales a partir de esta noble variedad y mi humilde opinión sobre su futuro. Tal y como yo lo veo, las elaboraciones que hoy se están comenzando a hacer, tanto en espumosos como en vinos dulces a partir de esta uva son un empujón importante para las zonas donde se ha comenzado a trabajar con ellas. Se venden bien, generan una percepción de precio más alto y sitúan la ixp en zonas de las cartas donde ganan mucha visibilidad. Por lo tanto, los primeros pasos han sido muy buenos, muy productivos y alentadores de cara al futuro. Además, el consumidor actual está decantándose por bebidas con burbuja y con algo de azúcar residual, con lo que reforzamos la idea de apostar por esta nueva forma de elaborarla. En general es una buena opción y solo faltan más bodegas que se vayan atreviendo a tenerlas.

El primero en intervenir fue Alejandro Paadín, un experto en el tema que además ha viajado lo suficiente para poder darnos una visión más amplia en otras zonas que ya comenzaron antes y como debería ser el camino a seguir. Nos decía Alejandro que, partiendo de la uva, esta tiene las condiciones perfectas para elaborar espumosos a la altura de los mejores del mundo, lo que nos falta es aprendizaje, saber hacer, tiempo y paciencia porque regiones como Champagne han tenido cientos de años de entrenamiento y nosotros apenas estamos dando los primeros pasos. Interesante también su reflexión sobre hacia quien debería mirar la zona preferentemente, siendo su conclusión que seguramente nos pareceremos más en el futuro a Champagne, por esa parte más frutal, de terroir y oxidativa que somos capaces de conseguir, que a cava, que climáticamente no es tan parecida dado que prácticamente no llueve y tiene un clima muy marcado por el Mediterráneo con temperaturas considerablemente más altas, por lo tanto fían mucho más su calidad a las largas crianzas en lías dando vinos mucho más marcados por los tostados y las bocas opulentas, en lugar de la frescura y acidez de los Champagne, con un clima mucho más parecido al nuestro.
Aunque puntualizaba Alex que el terroir no se parece en nada al as tizas de la región francesa y que por lo tanto no tenemos que ser Champagne, tenemos que tener nuestra propia personalidad.
Según su visión, la otra gran posibilidad es la de hacer dulces, donde destacó su aun muy fresca impresión causada por el primer vino dulce Lexítimo que consiguió sacar al mercado Ricardo Rilo, entre los mejores vinos dulces que él nos decía haber probado en su vida profesional. Aunque aquí Paadín apostó más por los vinos de crio-extracción que los pasificados, porque estos últimos rara vez tendrán las condiciones óiptimas para conseguir hacerlos.
Llegado el turno del gran Tonecho Meixide, gran experto en la materia, Meixide nos dio una master class sobre todo en como deberíamos trabajar en la viña, su mayor especialidad, como serían los mejores marcos de plantación, terrenos más adecuados… Centrando también la atención de los oyentes en la importancia de tener en cuenta el cambio climático para poder conseguir las uvas adecuadas, sin mucho grado.
Tonecho tenía en ese momento a las puertas de salir al mercado su primer espumoso, que se pudo probar en primicia por la tarde, un Brut de calidad excepcional, que demostró sobradamente que se pueden elaborar los mejores espumosos a partir de Branca Lexítima.
También nos habló de su vino semi dulce A Morena, un vino de crio-extracción delicioso y yo le pregunté por su vino aromatizado, un “vino de flores”, Petisco, que el elabora y que podríamos decir que es un vermut si no fuese porque solo tiene 11, 5º de alcohol con lo cual no puede considerarse vermut, para eso tendría que tener 15º por ley. Añadiendo así una posible elaboración más al debate.
Jose Crusat era el siguiente, comenzó aclarando que el no es un experto en esta variedad en cuanto a elaboraciones especiales, dado que su espumoso se elabora a partir de Albariño y su pequeña producción, de momento, de Branca Lexítima se dedica al 100% a su vino tranquilo Vulpes Vulpes. A mi pregunta de que le parecía la idea de elaborar una Branca Lexítima en Tinalla, el elabora su Komokabras Naranja en ella, nos dijo que el no había probado, pero la conclusión después de debatirlo un poco parece que se quedó más en que quizás no será una gran idea si la Tinalla lo marca mucho, pero habría que hacer la prueba. Problema, no hay tanta uva para probaturas, con lo cual no cuajó mucho la propuesta.
Jose no elabora vinos dulces y nos habló un poco de lo que el percibe de futuro con la variedad, sobre todo en la su zona de Barbanza.
Terminó el coloquio Ricardo Rilo, una institución en Betanzos en vinos dulces, el primero en elaborar uno en esa ixp y además, como el nos aclaró, que consiguió una calidad tan excelsa en esa primera vez que no ha sido capaz de repetirlo, sobre todo porque no se han dado las condiciones para poder lograr ese hito. Yo he podido probarlo hace unos años y esos recuerdos de miel y limón que pude saborear en ese néctar todavía perviven en mi memoria.
También nos habló de su espumoso, que ya está en su segunda añada, otra demostración palpable del potencial de la variedad para elaborar con burbuja.
En general se habló un poquito de todo desde diferentes enfoques, tanto sensorial, percepción del consumidor, elaboración… en los 90 minutos que pudimos dedicar a poner los puntos sobre las ies en este tema tan necesario e interesante.
Cerramos la sesión con un turno de preguntas muy animado, demostrando el interés del aforo en el tema y un pequeño debate que con tristeza tuve que cortar por cuestiones de horario y organización.
Después de tan interesante coloquio vino el gran fin de fiesta en la plaza del pueblo donde un artesano con un saber hacer más parecido a un artista de primer nivel, nos enseñó como se hacían antaño los “Cachos”, que para quien nos lea y no lo sepa son grandes cuencos de madera donde se bebe y bebía el vino en comunidad, pudiendo además al final estrenarlo entre todos los asistentes, previamente rellenado con buen vino de Panchín.
Por la tarde este que os habla no pudo asistir a la cata de un montón de vinos con elaboración especial, pero me comentaron que fue absolutamente sublime, la siguiente no me la pierdo.
Y así fue la cosa.







