El encuentro internacional Wine Shapers, celebrado en Vitoria-Gasteiz y organizado por EDA Drinks & Wine Campus y Basque Culinary Center, con el apoyo del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, y Diputación Foral de Álava reunió a más de 200 productores, comunicadores y profesionales del vino para analizar algunos de los principales desafíos del sector: sostenibilidad, relevo generacional, transformación del consumo y creciente peso del enoturismo.
A lo largo de la jornada —protagonizada por profesionales menores de 40 años— emergieron puntos comunes: la necesidad de redefinir la relación con el territorio, adaptar la viticultura al cambio climático y replantear cómo se comunica el vino a públicos diversos.
Más que ofrecer respuestas cerradas, Wine Shapers fue un espacio de diálogo y reflexión en torno a una pregunta compartida: cómo evoluciona el vino en un contexto de cambio ambiental, cultural y económico.
A continuación presentamos reflexiones y conclusiones de la Jornada. Talento como punto de partida: se puso en valor el papel estructural del talento joven en la transformación del sector defendiendo la capacidad individual de generar impacto incluso en contextos inciertos.
Mesa 1
Regeneración, suelo y adaptación: más allá de las etiquetas El foco de la mesa redonda podría resumirse en que la viticultura regenerativa no puede reducirse a un conjunto de prácticas ni a una etiqueta de mercado. Frente a la tentación de estandarizar prácticas o discursos, los y las ponentes coincidieron en la necesidad de recuperar una relación más humilde con el viñedo, basada en el conocimiento, la experiencia acumulada y la adaptación constante.
En este sentido, participantes coincidieron, cada cual, desde su territorio, en una idea transversal: avanzar hacia el futuro del vino pasa, en gran medida, por reinterpretar el pasado en un escenario de cambio climático, cultural y técnico. El panel dibujó un marco de trabajo donde equilibrio, flexibilidad y coherencia territorial se perfilan como claves para la viticultura del futuro.
Mesa 2
Nuevas miradas, identidad, comunidad Para los y las ponentes, el cambio generacional no se articula en términos de ruptura, sino de desplazamiento del foco. La innovación ya no pasa tanto por nuevas técnicas como por nuevas formas de interpretar el origen, el legado y el propio papel del productor.
Frente a estructuras más jerárquicas o modelos cerrados, esta generación introduce una lógica más permeable: combina tradición y movilidad internacional, cuestiona inercias locales y, sobre todo, incorpora la colaboración como herramienta operativa, no solo discursiva. En paralelo, el punto crítico se sitúa en el consumo.
El reto no es únicamente que los y las jóvenes beban menos, sino que el vino ha perdido protagonismo en contextos sociales cotidianos.
En este escenario, las redes sociales se ven como una herramienta clave para dar visibilidad a proyectos y territorios en mercados lejanos, pero con límites claros.
El verdadero valor sigue estando en el contacto directo: en la experiencia con el productor y en la capacidad de generar vínculos reales.
En última instancia, es esa relación la que convierte al consumidor en embajador.
Mesa 3
Enoturismo: experiencia, sostenibilidad y nuevos viajeros La mesa evidenció que el enoturismo ha dejado de ser un complemento para convertirse en un eje estratégico para las bodegas.
La sostenibilidad ya no se plantea como un argumento comercial, sino como una condición estructural vinculada al largo plazo y, en muchos casos, interiorizada en la propia cultura de las bodegas.
Al mismo tiempo, el cambio en el perfil del visitante obliga a un enfoque más flexible, donde la experiencia se diseña casi a medida y el objetivo ya no es solo atraer, sino retener y generar conexión.
En este contexto, la tecnología aparece como una herramienta útil, pero subordinada a la relación directa, que sigue siendo el principal diferencial, y siempre sin desviarse del elemento central que es el origen y las personas como verdaderos vectores de valor.
En un entorno cada vez más competitivo, el éxito del enoturismo no dependerá tanto de la espectacularidad de la oferta como de su autenticidad, de la capacidad de emocionar y de mantener un vínculo creíble entre paisaje, vino y experiencia.
Diálogo con el público
El programa incluyó también una actividad interactiva con asistentes, que permitió contrastar percepciones sobre consumo, sostenibilidad e innovación, reforzando una idea transversal: el futuro del vino dependerá de la capacidad del sector para integrar tradición, conocimiento y experimentación.







