La Ruta de los Monasterios en Pontevedra, remanso de paz y belleza

Monasterios. Construcciones sólidas con vistas increíbles. Toda una metáfora de la fortaleza de espíritu y de la vida contemplativa. Vocacionales cárceles del alma de singular belleza tanto en su construcción como en su ubicación. El único camino, proclamaban, es la meditación. Pero no. Porque la vida nos ha enseñado que el recogimiento es un valor inherente a la persona y no a su entorno. Que la procesión debe, siempre que sea posible, ir por fuera. Y que la meditación es un camino. Hoy, hilar las visitas a los monasterios de la provincia de Pontevedra, tan dispares dentro de su homogeneidad, es un deleite interior y exterior. Una suerte de pequeños caminos de Santiago que se entrelazan para formar una red sólida y con unas vistas increíbles. Seis descansos para el alma y para el cuerpo.

 

Los monasterios de la provincia de Pontevedra conforman un patrimonio milenario enmarcado en sensacionales paisajes. Situados en cumbres (San Lourenzo de Carboeiro); en el fondo de fecundos valles (Santa María de A Armenteira); en prados cercanos a zonas montañosas (Santa María de Aciveiro); a orillas del mar y del Camino Portugués por la Costa (Santa María de Oia); en llanuras elevadas sobre una de As Rías Baixas (San Xoán de Poio); y cerca de la desembocadura de caudalosos ríos e históricas ciudades (San Salvador de Lérez), estas edificaciones monumentales son testigos del paso de los siglos y guardan un rico legado que bien merece una visita con tiempo. Cruzar sus muros tiene la capacidad de trasladar a los viajeros al pasado, a una época de reyes, de familias nobles gallegas, de quietud, retiro, cultivo de la tierra, pero también de batallas y revueltas. Pasear por sus rincones nos permite respirar parte de la historia de la provincia de Pontevedra.

Este recorrido por los monasterios es uno de los grandes atractivos turísticos de Rías Baixas; su excelente ubicación propicia que se complementen a la perfección con la naturaleza que los rodea, formada por bosques autóctonos y tierras de pastos, por acantilados donde rompe el océano, orillas de sinuosos ríos y mágicas fervenzas, algunas de ellas con suaves saltos de agua y otras con saltos torrenciales y poderosos. Todo un espectáculo para los sentidos que te animamos a visitar en el suave verano gallego. Una ruta que permitirá al viajero adentrarse en la historia, arquitectura, ornamentación y en las leyendas de los Monasterios.

San Lourenzo de Carboeiro

En el nordeste de la provincia de Pontevedra se encuentra el municipio de Silleda, por el que discurre el río Deza. En el lugar de Carboeiro se halla el monasterio homónimo. La belleza del lugar primó a la hora de elegirlo. A vista de pájaro se observa el monasterio, elevado y casi abrazado por un acusado meandro del río. Su fundación se remonta al segundo tercio del siglo X.

La primera casa permitió albergar a la primitiva comunidad de cenobitas. La construcción comenzó en el siglo XI, pero no fue hasta el siglo XII cuando el monasterio vio aumentado de forma constante su patrimonio. Antes de llegar a Carboeiro encontramos el llamado “ponte do Demo” (puente del Demonio), donde se dieron asaltos, crímenes y otros delitos. Este puente data del siglo XVI y fue durante siglos la única vía de comunicación entre las villas de Silleda y Vila de Cruces. La iglesia tiene en la cabecera una girola separada del presbiterio por una arquería ojival en su parte inferior, pero con arcos de medio punto por donde penetra la luz en la parte superior, símbolo de la gracia divina para quién se acerca a este interior sobrio y pétreo Carboeiro ha sido centro de explotación agraria y de control de un territorio. Carboeiro entró en el siglo XX en un grave estado de ruina. Personajes relacionados con la cultura gallega intentaron impulsar la recuperación del monumento. Antonio López Ferreiro escribe O niño das pombas (1905), novela histórica que tiene a Carboeiro como escenario. Álvaro Cunqueiro reitera en numerosas ocasiones la importancia y necesidad de frenar su deterioro. En los años setenta del s. XX se hacen las primeras actuaciones con el objetivo de limpiar y consolidar el monasterio. En 1989 el Ayuntamiento de Silleda compró la casa monacal y los terrenos de su entorno. Finalmente, entre 1990 y 2009 el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia realizan los trabajos de rehabilitación integral del conjunto monacal.

Carboeiro fue declarado Monumento Histórico-Artístico en el año 1931. Actualmente es BIC (Bien de Interés Cultural), máxima figura de protección del patrimonio histórico.

Santa María de Aciveiro

En las alturas que conducen a la sierra de O Candán, al oeste del Deza, se encuentra el monasterio de Aciveiro, en el municipio de Forcarei. Hoy totalmente reconstruido para servir de hospedería con dos hermosos y sencillos jardines, y la iglesia, sobresaliente, con sus muros y contrafuertes.

El paisaje está dominado por el verdor. Los acebos que existieron hace siglos (acivros) quizá fueron el origen del nombre del lugar. Las nieves invernales cubren estas alturas con cierta frecuencia, lo que permitió a los monjes percibir rentas por el aprovechamiento de los neveros que se encontraban en su jurisdicción. Estas estructuras se encontraban en los lugares de Fixó, Millerada y Forcarei. Una inscripción en uno de los muros de la iglesia indica el año de su fundación, 1135, lo que nos sitúa de nuevo en la centuria de la expansión en Galicia de la orden benedictina, las donaciones reales y el auge del monacato.

Como en otros casos, algunos de los abades de Aciveiro fueron miembros de la nobleza gallega de cada momento. Las y los visitantes pueden combinar la naturaleza con el arte y la historia con la leyenda. El monasterio de Santa María de Aciveiro fue declarado Monumento Nacional por Decreto el 3 junio de 1931. Además, pertenece a la Red Europea de Abadías y Sitios Cistercienses y es socio de ACIGAL (Asociación de Monasterios del Císter de Galicia).

Santa María de Armenteira

El Monasterio de A Armenteira, de monjas bernardas, se encuentra en un valle fecundo en el municipio de Meis. El rey leonés Fernando II dotó al monasterio con varias propiedades. En sus orígenes también fue dotado por la familia Froilaz. La comunidad de monjes de este monasterio tuvo que abandonarlo en 1837. La reconstrucción de esta edificación tiene su origen en una idea de Carlos Vale-Inclán  motivado por la obra de su padre Aromas de leyenda: versos en loor de un santo ermitaño.

Y no podía faltar la leyenda asociada a este monasterio: el sueño que tuvieron Ero y su esposa mientras dormían: no habiendo tenido hijos, la Virgen María les aseguró que los tendrían y en abundancia. A los pocos días decidieron fundar dos monasterios, uno para mujeres y otro para varones. La cantiga del rey Alfonso X recoge la leyenda del sueño matrimonial y lo agranda; pues hace que Ero, cansado en cierta ocasión mientras paseaba por sus posesiones rurales, se echase bajo un árbol para dormir un rato… Este rato se convirtió en un sueño larguísimo que duró 300 años, de forma que cuando despertó se encontró con un hermoso monasterio construido.

El monasterio de A Armenteira fue un importante impulsor del cultivo de la vid. De nuevo, un ejemplo de centro espiritual que se convierte en emporio económico de una comarca o región más o menos extensa. La iglesia que se conserva tiene una fachada del más puro estilo románico. En el interior encontramos tres naves; la central está formada por arcos apuntados que sostienen la bóveda, mientras que en las laterales tenemos arcos fajones de medio punto.

El claustro está cerrado por bóvedas nervadas y decoradas con claves. El Monasterio de Santa María de A Armenteira fue declarado Monumento Nacional por decreto el 3 de junio de 1931.

San Xoán de Poio

En una especie de “poyo” o llanura en alto sobre la ría de Pontevedra se encuentra el monasterio de San Xoán de Poio que, desde finales del siglo XIX, fue ocupado por monjes mercedarios, aunque en su fundación fue un monasterio benedictino. El testimonio escrito más antiguo de la existencia del monasterio de Poio data del siglo X (año 942). En el siglo XVIII el padre Sarmiento, tras subir en una ocasión al monte Castrove, dejó escrito: “en todo cuando anduve de marina, desde O Ferrol hasta A Guarda y Tui, non encontré punto de visión más hermoso, que este sitio de Castrove… Se ve todo lo mejor de Galicia”.

En 1890 los monjes mercedarios se trasladaron al monasterio de Poio, que se encontraba en muy mal estado como consecuencia del abandono que sufría desde la década de 1830. En las dependencias monacales se impartieron clases, se recuperó la biblioteca, se reformó la iglesia y el 24 de septiembre de 1959 se iniciaron las obras para la construcción del nuevo edificio. El objetivo era establecer un seminario mayor, aunque al final se optó por destinarlo a hospedería.

La fachada de la iglesia es una muestra del estilo barroco y está compuesta por tres cuerpos. El interior está cubierto por una gran bóveda de cañón terminada en 1708. En la capilla del Cristo se conserva el sarcófago de santa Trahamunda del siglo VI. El retablo mayor es una obra barroca del siglo XVII con columnas salomónicas, abundancia ornamental e imágenes de santos, entre las que destacan la de la Virgen de la Merced y la de san Juan Bautista. Pero hay una joya con la que no cuenta ningún otro monasterio de Galicia: su biblioteca.

En el claustro del Cruceiro o de los Naranjos se encuentra el monumental mosaico del Camino de Santiago, diseñado por el artista checo Antoine Machourek (1913-1991). Mide 80 metros de largo y 2,5 metros de alto (200 m2). El monasterio fue declarado Monumento Nacional el 13 de agosto de 1971.

San Salvador de Lérez

Cerca de la desembocadura del río Lérez, en Pontevedra, se levanta este monasterio, que tiene como particularidad una galería con doble arquería adosada a uno de los muros de la iglesia. Sigue siendo destino de una romería que se celebra cada año el 21 de marzo en recuerdo de la fama milagreira de san Benito. Sobre el año de su fundación existe controversia, pues, mientras el padre Yepes habla de finales del siglo IX, el padre Flórez la retrasa a principios del siglo X.

Entre los abades no son pocos los que destacaron por ser después obispos en diversos destinos; en el caso concreto de Lérez, durante el mandato de Fray Benito Gesto se construyó el retablo del altar mayor de la iglesia. El color dorado contribuye a la magnificencia de este retablo, que, como otros de los siglos del barroco, intenta mostrar el poder de la Iglesia sobre el mundo infiel y protestante. En este retablo, en el que se encuentra la imagen de San Benito y cuya obra sitúan algunos a principios del siglo XVI, y los otros, se consideran parte de la gran obra artesana y artística que se llevó a cabo en este monasterio.

Existe una pequeña capilla dedicada a san Benito anterior a la iglesia monasterial, que estuvo en obras entre los siglos XVII y XVIII. El patio, parte del claustro y la escalera principal son del siglo XVI, según la obra El monasterio de Lérez y su Colegio de Artes, de Crisanto Rial López. También se conservan en la actualidad el refectorio, la cocina, la sala capitular, la biblioteca y parte de las celdas. Ante la imagen de san Benito arde constantemente una lámpara especial que contiene el aceite milagroso del santo.

La fachada de la iglesia es sobria, lo que hace pensar más en el estilo neoclásico que en el barroco, y sobre la puerta se encuentra la imagen de san Benito en una hornacina. El monasterio fue declarado Monumento Nacional el 21 de junio de 1946.

Santa María de Oia

Cuando las rías gallegas van quedando al norte y la costa rectilínea se parece más a la portuguesa, encontramos el municipio de Oia, con su monasterio al borde del mar, protagonista de algunos acontecimientos de defensa contra la piratería atlántica.

El Monasterio de Santa María de Oia, monumento principal del municipio, comenzó a construirse a mediados del siglo XII, durante el mandato del rey gallego Alfonso VII. En el interior de sus muros se reunieron monjes que previamente habitaban distintos puntos de la comarca. En 1185 pasó a formar parte de la Orden del Císter. Cuenta con elementos románicos, góticos y barrocos, fruto de las reformas y modificaciones que sufrió hasta finales del siglo XVIII. La iglesia presenta tres naves dispuestas en planta de cruz latina. El coro es del S. XVII y la fachada de estilo barroco de fines del S. XVIII.

Algunas fuentes hacen referencia a la fundación del monasterio de Oia a principios del siglo X. Las épocas de bonanza económica se sucedieron a las de crisis, consecuencia del decaimiento del comercio debido a las guerras con Portugal, siglo XVII, a las malas cosechas o a la mala administración, coincidiendo generalmente con los mandatos cortos de los abades, que se concentraron entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, poco antes de la desamortización y desalojo de los monjes.

A principios del siglo XX, con el fin de la monarquía portuguesa y la expulsión de los jesuitas de Portugal, estos se hicieron con el monasterio y fundaron allí un colegio. Durante la II República española los jesuitas fueron expulsados. El interior del templo es de una solidez extraordinaria, destacando las bóvedas con nervaduras que forman ricas filigranas decorativas.

Uno de los claustros del monasterio es una obra maestra de cantería, con arcos de medio punto que permiten asomarse al patio central y bóvedas nervadas que arrancan de elegantes ménsulas. Hoy el monasterio y sus dependencias son propiedad privada, pero se pueden visitar, previa cita en su página web. El Monasterio inauguró en noviembre del 2019 una exposición sobre los famosos grafitos de los presos republicanos que estuvieron recluidos allí durante su fase como Campo de Concentración del bando sublevado, entre los años 1937 y 1939.  Hablamos de uno de los trabajos más importantes en Galicia para la recuperación de la memoria histórica. Fueron recuperados más de 100 fragmentos, que irán rotando anualmente en la exposición permanente habilitada en una de las salas monumentales del edificio.

El Monasterio de Oia fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931.